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EL GOZO DE LA SALVACIÓN
El gozo de la salvación es algo que necesitamos cultivar, mantener y sustentar.
¿Qué debemos hacer para mantener vivo este gozo?
En primer término, debemos siempre confesar nuestros pecados (1 Jn. 1:7, 9). Cuando confesamos nuestras faltas al Señor, Su sangre nos limpia, y nuestra comunión con El es restaurada totalmente. Luego de que el Rey David pecó, oró de la siguiente manera: "Vuélveme el gozo de tu salvación" (Sal. 51:12). No es necesario esperar para obtener el perdón, porque la preciosa sangre de Jesucristo, nuestro salvador nos limpia instantáneamente de todo pecado.
En segundo término, debemos tomar la Palabra de Dios como nuestro propio alimento. Jeremías dijo: "Fueron halladas tus palabras, y las comí; tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón" (Jer. 15:16). Muchísimas veces al leer y orar la Palabra de Dios, nuestro corazón rebosará de alegría. Una persona con hambre nunca podrá ser feliz. Del mismo modo, no debemos ser creyentes mal nutridos; al contrario, debemos alimentarnos asiduamente con la Palabra del Señor, la cual viene a ser como un continuo banquete (Mt. 4:4).
En tercer término, debemos orar. Muchas veces, después de abrir nuestro corazón al Señor y expresarle de manera abierta nuestro sentir, experimentaremos un gozo profundo y seremos refrescados. Isaías 56:7 dice que El nos llenará de gozo en Su casa de oración y la verdadera oración no es una repetición de palabras y frases habituales; no, más bien, es derramar nuestro corazón y nuestro espíritu ante el Señor, como Jesús dijo: "Pide, y recibirás, para que tu gozo sea cumplido" (Jn. 16:24). La verdadera oración nos hace libres y nos llena de regocijo.
Finalmente, debemos tener comunión unos con otros. No hay palabras humanas que puedan describir la dulzura que experimentamos cuando nos reunimos con otros creyentes, para alabar juntos al Señor y compartir acerca de El. En 1 Juan 1:3-4 dice: "Para que también ustedes tengan comunión con nosotros; y nuestra verdadera comunión es con el Padre, y con Su Hijo Jesucristo. Estas cosas les escribimos, para que nuestro gozo sea cumplido". La verdadera comunión no es algo que tengamos que hacer por obligación, sino un disfrute; es el gozo más grande que hay sobre la tierra.
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