- A
no sufrir discriminación por razones de raza o condición
social.
- A recibir un trato digno y
considerado, y a ser atendidos en sus necesidades personales.
- A expresar sus opiniones,
proponer ideas y presentar iniciativas a través de los canales
adecuados.
- A conocer el estado de cuentas
de su congregación y de la Iglesia.
- A ser informado de las
actividades de la Iglesia y a participar en las mismas en igualdad de
requisitos.
- A ser ministrados por los
obreros en el desarrollo de sus ministerios, recibiendo los dones y
cualidades que éstos tengan.
- A madurar espiritualmente
mediante la participación en los cultos, el discipulado y
demás actos donde se promulgue la enseñanza
bíblica.
- A presentar sus quejas o
denuncias ante el pastor de su congregación y el Consejo Rector
de la Iglesia, y a ser atendidos en las mismas.
- A que se les reconozca su
crecimiento espiritual y se fomente su participación en las
actividades de la Iglesia.
- A identificarse como miembros
de la Iglesia, para lo que recibirán un carnet acreditativo.
- A
darse voluntariamente de baja, en su caso previa resolución de
los compromisos y responsabilidades contraídos con la Iglesia.
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- De
mantener testimonio personal propio de su pertenencia a la Iglesia,
manifestando claramente los frutos del Espíritu de Dios en sus
vidas.
- De
participar en los actos que desarrolle la Iglesia.
- De
contribuir económicamente al sostenimiento de la Iglesia
mediante diezmos y ofrendas.
- De
defender pública y privadamente las actividades de la Iglesia y
sus miembros.
- De
llevar a la práctica las decisiones tomadas por la Asamblea
General y el Consejo Rector.
- De
resolver sus discrepancias por los cauces oportunos, evitando la
murmuración.
- De
respetar y honrar al resto de miembros y autoridades de la Iglesia.
- De
ayudar a los pastores en el desarrollo de su ministerio.
- De
aceptar los cargos que se les adjudiquen para un mejor servicio, salvo
objeciones razonables.
- De
colaborar en las actuaciones necesarias para el sostenimiento mundano
de la Iglesia, tales como limpieza y mantenimiento, tareas
administrativas, realización de gestiones, etc.
- De
manifestar una actitud activa en la realización de los fines
principales de la Iglesia, como el evangelismo personal, la
adoración o la oración.
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