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Reflexión de Navidad, diciembre 2008
El árbol de Navidad y la Vida Cristiana

Fijémonos en lo verde y en los adornos del árbol. Hay varias esferas, luces y otros adornos. Son diferentes en tamaño, en brillo y en forma; pero todos hacen lucir al árbol elegante, hermoso, brillante, atractivo. Esto representa la vida humana, y también la espiritual. Todos somos diferentes en tamaño, brillo y forma; pero todos hacemos posible el funcionamiento de la familia, de la comunidad y de la iglesia también. Lo importante es que estemos en el árbol. Si sacamos unos de estos adornos o luces fuera del árbol, deja de tener atractivo. Tienen valor en tanto están en el árbol. También, si desconectamos el árbol del poder eléctrico, queda todo sin brillo y sin mucho atractivo. Así es como cuando nos separamos de Dios o del poder de Dios (Juan 15:1-8).

Un árbol de navidad sin adornos

Pero imaginemos que de repente los adornos del árbol de Navidad se caigan, o cuando llega el tiempo de quitar los adornos. Qué triste es, ¿verdad?, porque simboliza que ha terminado la Navidad. El árbol es quitado y echado por ahí, porque ya ha dejado de ser imagen y representación de belleza y de producción. Eso mismo pasa con nuestra vida, cuando dejamos de producir, cuando nos enfermamos física o espiritualmente y no queremos hacer ya nada. Nuestro vigor, energía, entusiasmo y esperanza por la vida se van acabando. Algo parecido contó Jesús a sus discípulos en una de sus parábolas (Luc 13:6-9).

¿Cuál es la enseñanza de la higuera estéril para ti?
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